
Ordo Equitum
Dominae Nostrae Sanctae Mariae Bonaerensis
sub patrocinio inclyto
Sancti Martini Turonensis
¡Ave Maria, gratia plena! O.S.M.B.A.
Orden de Caballeros de Nuestra Señora
Santa María de Buenos Aires
bajo la protección del glorioso
San Martín de Tours
Orden de Bonaria ®
Art. 4, Ley de Marcas 22362
Reconocida Oficialmente
en la República Argentina
Provincia de Buenos Aires - Ministerio de Justicia
Dirección Provincial de Personas Jurídicas
Legajo: 01/165.917 - Matrícula: 34.663 - Resolución: 7569
Asociación Privada de Fieles
(cc. 298,1; 299,2; 301,2)
Esta advocación mariano-mercedaria tiene su origen en la ciudad de Cagliari (isla de Cerdeña), cuando en el año 1370 arribo a sus playas, llevada por las aguas, una caja conteniendo una hermosa imágen
de Nuestra Señora con el Niño Jesús en un brazo y en el otro llevando una candela o cirio. Desde entonces fue venerada con el titulo de Bonaria, Buen Ayre o Buenos Aires, constituyendose en protectora de navegantes y marineros.
De Cerdeña, posesión de la corona de Aragón en aquel entonces (hoy Italia), paso a España llevada por los marineros y navegantes, por los cautivos redimidos por los mercedarios y por las autoridades civiles y eclesiásticas que procedían de la península.
Fue así como en Sevilla tuvo su mayor arraigo dicha devoción en la Cofradía de mareantes españoles que, desde su vecino puerto, se hacían a la mar desconocida en frágiles naves con rumbo al nuevo mundo. Así llego a nuestras playas con la expedición de don Pedro de Mendoza, al fundar el puerto y asiento de nuestra futura gran capital Argentina, el 2 de febrero de 1536, le puso el nombre de Santa Maria del Buen Ayre al puerto, llevado por su devoción hacia la Madre de Dios y por los consejos de los dos mercedarios que lo acompañaban.
La Orden de Nuestra Señora, Santa Maria de Buenos Aires - O.S.M.B.A. - se desarrollo durante el tiempo de los Virreyes del Río de la Plata, integrándola Caballeros de enorme me fervor mariano; adormecida permaneció “in pectore et in potentia”, bajo el cuidado del Fuero de Hidalgos del Río de la Plata.
El 8 de diciembre de 2003 (día de la Inmaculada Concepción), la Orden fue reestablecida por don Rubén Alberto de Gavaldá, renovando la fuerza, el empuje y el celo mariano de sus orígenes; colocándola bajo la protección del glorioso
San Martín de Tours.

Durante estos años la Hermandad llego a diseminarse en el mundo entero a través de representaciones -llamados Grandes Prioratos, principalmente en América y Europa- que llevan la devoción a la Santísima Madre del Redentor en su advocación del Buen Ayre a diferentes comunidades del orbe.
La labor de la O.S.M.B.A. es filantrópica, basada en el decálogo de la deontología cristiana, fraterna y solidaria en su fuero interno y externo; realiza obras de caridad, difusión de la cultura y reservación de los valores católicos.
Cuenta con las Bendiciones Apostólicas de los Sumos Pontífices S.S. Juan Pablo IIº (q.e.p.d.) y de S.S. Benedicto XVIº (q.D.g.); en abril de 2006 fue recibida oficialmente por el Nuncio Apostólico en Buenos Aires.
La O.S.M.B.A. es una O.N.G. argentina al amparo del Art. 46 del Código Civil de la Nación; reconocida por Acta Notarial y Apostillado de la Haya esta inscripta en el Registro Provincial de Organizaciones de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires. Su apócope es de "Orden de Bonaria" y "Orden de Nuestra Señora" y nada tiene que ver con otras asociaciones de parecido nombre.
La Orden se confiesa Hermandad Católica Apostólica Romana en comunión con la Sede de Pedro, leal y fiel a su Magisterio, siendo Ecuménica con las Iglesias históricas.
La Iglesia Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, templo especial de devoción para los porteños, tiene detrás de su Altar Mayor una Capilla destinada a Nuestra Señora de los Buenos Aires, hoy es el lugar de privilegio en donde los Caballeros de la O.S.M.B.A. rinden especial culto a su Patrona y Señora.
Nos hallamos abiertos a vuestras inquietudes, sugerencias, etc., dejándonos interpelar por la realidad de este mundo tan convulsionado, y queriendo aportar valores nobles y perennes a una sociedad que, aun a veces sin saberlo, necesita imperiosamente de ellos.
El Patrimonio histórico-social de nuestra Orden es un Don y una Gracia, que Dios, a través de su Madre la Virgen de Buenos Aires, nos ha regalado, Don y Gracia que al ser tan grandes es nuestro deseo no guardarlo con exclusividad egoísta sino compartirlo, como hoy hacemos con Ustedes.
El Gran Canciller

La Orden junto a su Gran Maestre
Ciudad de Buenos Aires, Argentina, agosto de 2008 A.D.
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“…hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos…” San Pablo a los Efesios 6, 10-18
